Este cuerpo de obra surge de una experiencia personal que se entrelaza con las historias de muchas otras mujeres que han atravesado el cáncer de mama. A partir de esta vivencia compartida, el proyecto aborda distintas dimensiones del proceso: el diagnóstico, los cambios del cuerpo, la transformación del cabello, el acompañamiento de la comunidad, la presencia de la familia y la vida que continúa.
Más que ilustrar la enfermedad, las piezas buscan transmitir emociones, vivencias y reflexiones que surgen a su alrededor. El arte se convierte aquí en un espacio para expresar aquello que con frecuencia queda simplificado o invisibilizado en los discursos sociales sobre el cáncer.
Cada pieza se convierte en un punto de encuentro entre la vivencia personal y la colectiva, invitando al espectador a reconocer la dimensión humana detrás del cáncer de mama.
